La investigación comenzó en 2021 y se extendió hasta 2023, con muestreos estacionales en distintos puntos y luego continuó con un extenso trabajo de laboratorio y análisis de las muestras.
Según explicó Ardusso, las concentraciones encontradas fueron “bastante bajas” en comparación con otros estuarios del mundo, incluso en zonas con actividad portuaria. El sedimento fue la matriz que presentó los valores más elevados dentro del estudio.
El trabajo también permitió identificar partículas asociadas a materiales de uso cotidiano, como envases, ropa y neumáticos. Entre los componentes encontrados aparecieron PET, polietileno, poliéster y poliuretano, mientras que la investigadora señaló a las aguas residuales, los residuos mal gestionados y el arrastre del viento como posibles vías de llegada de estos materiales al ambiente.



