“Una familia que se llega a calefaccionar con garrafa, gasta más de tres garrafas por semana, ¿y cómo haces para comprar tres garrafas por semana con la situación económica que estamos viviendo? Que la verdad es que a veces ni siquiera nos alcanza como para cubrir lo básico de la canasta alimentaria”, dijo.
Señaló que para comprar las garrafas para cocinar tienen una tarjeta municipal “teníamos para seis garrafas. Ahora que aumentaron llegamos solamente a comprar cinco este mes, y necesitamos comprar la otra porque con esto de que tenemos que sumar más gente a la olla, se usa mucho más el horno”.
Rocío enfatizó que entre las situaciones familiares que llegan al merendero y cuentan que “el mes pasado no necesité venir a la olla, pero este mes sí lo necesito, porque no tengo de dónde sacar plata para darle de comer a mis hijos. Es más, te tiran hasta la posibilidad de que coman los chicos y ellos no”.



