50 AÑOS DEL GOLPE: VOCES DE LA MEMORIA BAHIENSE

A 50 años del golpe, la voz de Alicia Parnoy vuelve a poner en palabras lo que el terrorismo de Estado intentó borrar: la memoria de los centros clandestinos, el exilio forzado y la persistencia de la búsqueda de verdad y justicia. Desde Los Ángeles, donde vive desde su exilio, la poeta y sobreviviente del centro clandestino “La Escuelita” de Bahía Blanca reconstruyó su historia personal y colectiva. “No me fui, me fueron”, aclaró, marcando la diferencia entre migrar y ser expulsada por el terror.

Partnoy estuvo secuestrada en el circuito represivo local: primero en “La Escuelita”, luego en la Unidad Penal de Villa Floresta y finalmente trasladada a Cárcel de Villa Devoto. Allí, como tantos otros presos políticos, debió optar entre seguir detenida o abandonar el país.

Sobre el contexto previo al golpe, Parnoy fue contundente: la represión ya estaba en marcha. Describió un clima de persecución en la Universidad Nacional del Sur, con carreras cerradas y militancia estudiantil vigilada. “Era un intento de destruir toda forma de pensamiento crítico”, señaló.

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“EN GENERAL HUBO UN RETROCESO, PERO NO ES EL PEOR MOMENTO”

La abogada querellante Mónica Fernández Avello analizó la situación actual de los juicios por delitos de lesa humanidad y advirtió sobre un escenario complejo. “En general ha habido un retroceso”, sostuvo al referirse al contexto judicial, aunque destacó el resultado de la última megacausa en Bahía Blanca, donde se dictaron “31 condenas de 32”.

Durante su intervención, la letrada fue crítica con el desarrollo del proceso judicial y el accionar de jueces y acusados. “Fue un juicio espantoso, pero con un final feliz”, afirmó, al tiempo que denunció situaciones de destrato. “Hubo un nivel de misoginia y machismo del Poder Judicial Penal, además de los genocidas”.

También relató episodios graves ocurridos durante las audiencias: “Jamás pensé que iba a escuchar a un genocida decir que estaba bien apropiarse de chicos porque sus padres tenían la ‘sangre infectada’”. Fernández Avello también puso el foco en los avances en el juzgamiento de delitos específicos como la violencia sexual en cautiverio: “Venimos tan mal con este tema que, aunque ingresen algunos casos, ya es un triunfo”, explicó.

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ARTE, MEMORIA Y RESISTENCIA: CÓMO LA CULTURA EN BAHÍA BLANCA ATRAVESÓ LA DICTADURA

las expresiones artísticas aparecen como una de las claves para comprender cómo se vivió y se resistió en Bahía Blanca durante aquellos años. Lejos de una escena apagada, distintos testimonios reconstruyen un período marcado por la intensidad cultural, el debate y también por las estrategias para decir lo que no podía decirse. “Había de todo tipo de propuesta teatral… y en disputa”, recuerdan quienes formaron parte de ese movimiento.

Antes del golpe, la ciudad vivía un clima de efervescencia cultural y política. El teatro, la universidad y los espacios comunitarios eran escenarios de discusiones profundas sobre el presente y el futuro del país. “Era todo debate, pero proyectando a otro tipo de país.” Las asambleas universitarias, las discusiones sobre planes de estudio y el rol transformador del conocimiento formaban parte de una dinámica que buscaba cambiar estructuras, no solo académicas sino también sociales.

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JÓVENES Y MEMORIA, CÓMO LAS NUEVAS GENERACIONES RECONSTRUYEN LA HISTORIA

El programa “Jóvenes y Memoria” fue uno de los ejes del encuentro, mostrando cómo estudiantes de distintas generaciones se vinculan con la historia reciente. “Volver de Jóvenes y Memoria y decir: ‘soy un ser político’.” Desde investigaciones sobre la dictadura en escuelas locales hasta proyectos audiovisuales y recorridos urbanos, los jóvenes construyen su propia mirada sobre el pasado. “No salís ileso de Jóvenes y Memoria.”

El trabajo no se limita al aula: entrevistas, producciones colectivas y encuentros con otros estudiantes forman parte de un proceso que transforma a quienes participan.

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